La información pide origen
Una afirmación factual debería permitir una pregunta sencilla: ¿de dónde sale? Después importa saber si la fuente es actual, si se aplica al contexto y qué deja fuera.
Tener una referencia no convierte una afirmación en verdad absoluta. La hace más verificable.
¿Puedo localizar el origen de esta afirmación o solo estoy repitiendo una conclusión?
La opinión no es un defecto
Una opinión organiza valores, prioridades e interpretación. Puede ser valiosa si se presenta como opinión y no como regla universal.
Dos personas pueden conocer los mismos hechos y darles pesos diferentes. Hacer visible ese criterio es más honesto que ocultarlo tras una apariencia de neutralidad.

La experiencia tiene contexto
Lo que le ocurrió a otra persona puede abrir hipótesis o sugerir preguntas, pero no demuestra que el mismo resultado vaya a repetirse.
Las experiencias seducen porque son concretas. Conviene preguntar qué dependía de esa persona, de ese momento y de esas condiciones.
Etiquetar mentalmente ayuda
No hace falta clasificar cada frase en voz alta. Basta adquirir un hábito interno: esto es verificable, esto es interpretación, esto es experiencia.
Esa separación reduce la presión de decidir por el tono de seguridad de quien habla.
Para llevar contigo
Una pregunta que mejora la conversación
Cuando algo sea importante, pregunta: ¿hablamos de un hecho, de una interpretación o de una experiencia?
La respuesta no cierra el debate; ayuda a saber qué tipo de confianza y verificación merece la afirmación.