01

Aclara qué se está afirmando

Palabras como 'ayuda', 'apoya', 'mejora' o 'natural' pueden sonar concretas sin decir cuánto, en quién, bajo qué condiciones o frente a qué alternativa. Reescribe la afirmación de forma literal y comprueba si sigue siendo clara.

Distingue bienestar general de prevención, diagnóstico o tratamiento de una enfermedad. Cuanto más fuerte y específico sea el efecto, mayor debe ser la exigencia de evidencia y de orientación profesional cuando corresponda.

02

Busca la fuente original y el tipo de evidencia

Un testimonio cuenta lo que alguien dice haber vivido; por sí solo no demuestra causalidad. Una referencia científica también necesita contexto: población estudiada, intervención probada y resultado realmente medido.

Cuando la afirmación dependa de hechos verificables, prioriza organismos públicos, reguladores, instituciones sanitarias reconocidas y documentación primaria. Un resumen promocional puede orientar la búsqueda, pero no cerrarla.

¿La fuente respalda exactamente esta afirmación o solo algo parecido?
Materiales informativos neutros, agua y cuaderno en un ambiente tranquilo, sin afirmaciones médicas
03

Mide la promesa y sus límites

Una afirmación responsable suele tener condiciones. Desconfía de resultados universales, rápidos o inevitables, sobre todo si ignoran diferencias individuales y contexto.

Lo que no está demostrado también importa. Falta de evidencia suficiente no demuestra lo contrario, pero tampoco convierte una posibilidad en certeza.

04

No sustituyas atención sanitaria por contenido general

La información educativa puede ayudarte a formular preguntas o entender etiquetas. No sirve para diagnosticar síntomas, cambiar medicación ni sustituir el consejo de profesionales cualificados.

Si una decisión puede afectar a un tratamiento, una condición, un embarazo, alergias u otra situación clínica, incorpora orientación profesional adecuada al caso.

Para llevar contigo

Confianza proporcional a la evidencia

No hace falta demostrar o refutar cada frase. Ajusta la confianza al tipo de afirmación, a la fuente y a las consecuencias de equivocarte.

Cuanto mayor sea la promesa y más importante la decisión, menos razonable es depender de lenguaje promocional, experiencia individual o autoridad imprecisa.